La Renovación es necesaria

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sábado, 28 de mayo de 2011

“Mi confrontación con la docencia”


Movimiento
 El presente escrito lo realizo en la Especialidad de Competencias Docentes como una reflexión con respecto a  mi caminar por la docencia, relatando mis dificultades, aprendizajes y cómo desde mi interés de enseñar algo a los alumnos he aprendido a modificar mi práctica docente.
En la presente lectura se podrá percibir que en mi trayecto en la enseñanza he tenido alegrías, interés y preocupación por la educación y los alumnos, además  que me cuestiono con frecuencia cómo mejorar mi actuar en la educación, cómo motivarlos y cómo en ocasiones me he desesperado porque he sentido que voy sola remando contra la corriente.

En mi camino de estudiante de secundaria a la universidad tuve la oportunidad de acompañar a diferentes personas a prepararse para aprobar una materia y antes de hacerlo con ellos les pedía que se pusieran a estudiar y al observar lo que hacían y escuchar las dificultades que tenían para recordar o comprender algo, los invitaba a realizar juntos cosas diferentes  y después de cada actividad revisamos el avance. En ese entonces me di cuenta que aprendemos de diferente manera, hoy sé que las personas poseemos diferentes estilos de aprendizaje y que es necesario considerarlo para que aprendamos mejor.

Como el autor lo menciona se aprende a ser profesor por ensayo y error, en el camino hay que aprender a confrontar dificultades, a confrontar mi propia identidad profesional  y yo creo hasta la personal,  inicie siendo un docente muy exigente y poco tolerante en la disciplina del alumno temiendo perder autoridad, control y como comenta el autor, que ante la  menor situación perdiera todo el guión que había preparado para mi clase, y me decía que yo no tenía nada que hacer y aportar a los jóvenes,  con el paso del tiempo, reconociendo mis errores y aciertos, y  hoy con esta lectura confirmo que el amor a la vocación se demuestra buscando el camino de mejorar, buscar ser humano, sensible a nuestro entorno algo que a mi inicio de ejercer estaba muy lejos de ver contemplado en mi persona.

En las primeras ocasiones de  estar frente a grupo lo realicé fue con mucha adrenalina, y con una gran exigencia cómo ya lo comenté, siempre he  preparado mis clases  cuestionándome que era lo más relevante e interesante para ellos, cómo desarrollar el tema, cuidando los detalles para estar en clase con seguridad en mi misma, tal como lo comenta la lectura.  Hoy continuo preparando mis clases y busco además de aprendizaje, generar motivación e interés en ellos por el tema, atenta a sus preguntas, cuidando  y diciéndome que sus comentarios y preguntas me permitirán ir evaluando y valorar si ellos me están acompañando en clase, siempre alerta a todo lo que se presenta en el aula y además he ido aprendiendo que dependiendo del grupo requiero modificar acciones o ser más reflexiva, y hasta en ocasiones detenerme a preguntar: ‘qué pasa jóvenes los percibo ausentes,  distantes, es complejo el tema, háblenme,  los escucho’ y de lo que me comparten revaluó la situación y modifico acciones pensando en ellos, en su aprendizaje.
Gracias a la lectura hoy encuentro una explicación a mi continua renovación pedagógica, en mi necesidad de no aburrirme, de sentirme viva, de buscar realizar las cosas diferentes aún dando el tema de un grupo a otro, de un curso a otro, busco cada vez que planeo mis clases nuevas formas de comunicarme con ellos, nuevos y diferentes caminos para hacerlos pensar, reflexionar, aprender, porque quiero divertirme y disfrutar lo que hago, lo que enseño. Y si soy repetitiva yo me aburro me frustro, me sentiría muerta en vida.

Quiero compartir que yo juzgaba mi actuar al inicio de la docencia, y que hoy con la lectura veo que en esta vocación la principal estrategia es el ensayo y error, siempre y cuando estemos atentos a cambiar nuestra mentalidad,  cambiar nuestra forma de actuar y sentir, reconociendo que lo importante son los alumnos, transmitir conocimientos, valores,  buscar que el aprendizaje sea en un ambiente de armonía y de respeto.

Creo desde hace tiempo que esta profesión es increíblemente gratificante, porque estoy al servicio de otros, porque mis acciones dan cultura a nuevas generaciones, porque cómo dice el autor se aprende a ser mejor persona, cuando se escucha, cuando se pregunta, cuando aprendo a distinguir en que situación actuar y cuando estar en silencio Y algo que he estado muy agradecida a la vida y a la docencia es que he aprendido a ejercer desde mi sensibilidad  y afectividad en la docencia. 

El trabajar en la docencia me ha permitido crecer cómo persona, desarrollar mi creatividad, aprender a relacionarme con los demás, a darme cuenta que tenemos diferentes capacidades,  habilidades y de acuerdo a esto hay que buscar variar la forma de evaluar,  qué voy a evaluar y para qué lo voy a evaluar.

Finalmente, Ser docente me ha permitido estimular mi propia  libertad, creatividad y la de los alumnos  y día con día sentirme viva y realizada.

Aprender a desaprender lo que he aprendido para volver a reaprender es vivir.

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